Educación superior para todos los jóvenes colombianos

Por Natalia Ariza Ramirez

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Una universidad comunitaria en los Estados Unidos celebra su ceremonia de graduación. (Foto cortesía de COD Newsroom).

Hace algunos años, alguien me dijo que una de las promesas de campaña que más motivaba a los colombianos para votar por algún candidato en una elección popular, era ofrecer a los jóvenes la posibilidad de ingresar a la universidad. Desafortunadamente, esta no fue la promesa de campaña más destacada de las pasadas elecciones en Colombia, pero sí debería ser uno de los retos que nos motive en el periodo del post conflicto.

Una de las primeras barreras para acceder a la educación superior de calidad en Colombia, son los pobres resultados de la educación básica y media.  En este país es evidente que si vas a educación básica y media de mala calidad, casi siempre a la que acceden los pobres, esto te cierra la puerta para poder acceder a la educación superior de calidad.

Por algo, la educación superior pública de Colombia ocupa el deshonroso lugar, después de las pensiones, de ser el segundo servicio público social peor focalizado. Pero esto no importa mucho, incluso para algunos académicos y políticos de este país, para quienes es un honor desprestigiar el Programa Ser Pilo Paga (PSPP) diciendo que es un atentado contra la equidad, pues le quita los recursos a la educación superior pública, la cual hoy no garantiza el acceso a la educación de los más pobres, pero no se escuchan muchas alternativas para eliminar las barreras de entrada que se han puesto a este grupo de población, como la que beneficia el PSPP, para acceder a sus aulas.[1]

El presidente Santos en Nueva York en 2013. (Foto cortesía de la Embajada Estadounidense de Colombia).

Pero hay al menos dos cosas que el nuevo Gobierno Nacional puede hacer para romper el círculo dañino que mantiene a los pobres en un sistema educativo mediocre. Frente a la calidad de la educación básica y media podemos crear una válvula de escape, además de otras estrategias, transformando de manera contundente la formación de docentes. En el Plan Nacional de Desarrollo (PND) de Santos se estableció la obligatoriedad de acreditar en alta calidad todos los programas de formación de docentes.[2] Esta medida llevará al cierre de al menos la mitad de los programas de licenciaturas y por eso invito a ser valientes. Quedarán otros 200, los de mejor calidad.

La segunda herramienta es la reestructuración del modelo de educación superior que hoy existe en el país. La primera puerta a tocar es la del Sistema Universitario Estatal (SUE). Este debe convertirse en el protagonista de esta gran reforma. Pero no solo un protagonista que pide dinero y reclama autonomía. Debe ser un protagonista que también analice, cree y ejecute el plan de ofrecer educación superior para todos. Es un llamado a ser el líder de un proceso de transformación de la visión de la educación superior que ya está ocurriendo en los últimos 50 años en otras partes del mundo. Por eso, el SUE debe involucrarse con lo que está sucediendo en el resto de la educación superior, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y los colegios de educación media. He escuchado a las universidades decir que los estudiantes, incluso los que pasan sus procesos de admisión, no vienen con las habilidades y conocimientos suficientes para hacer frente a los requerimientos de la educación superior, pero he visto a muy pocos de estos quejosos trabajar duro con la educación básica y media.

El recién elegido presidente colombiano Iván Duque. (Foto cortesía de la Casa de América).

¿Dónde se le podría ocurrir al SUE, que se abrirán los espacios para 1.5 millones de nuevos estudiantes en la Educación Superior de calidad? Para responder, se deben explorar opciones como crear los grados 12° y 13° en la educación media, algo que se asemeje al esfuerzo que está haciendo la Universidad Nacional de Colombia con el Programa de Especial de Admisiones y Movilidad Académica (PEAMA) o el modelo de educación general de los Community Colleges de los Estados Unidos, entre otros. Estas son alternativas que permitirían desarrollar el modelo de Educación Superior General (EduGen).

Crear una oferta de programas de EduGen de dos años, permitirá cerrar la brecha de conocimiento requerida para acceder a la universidad y luego estos contenidos pueden ser homologados como sus dos primeros años de carrera profesional y los estudiantes podrán continuar sus estudios para obtener un título, bien sea de profesionales universitarios o de profesionales técnicos o tecnólogos. Este modelo permitiría pensar en que la educación superior tendrá un estándar mínimo, para no permitir que los profesionales se gradúen con niveles muy bajos de habilidades y conocimientos, como lo muestran los resultados de las pruebas SABER PRO [3].

Un edificio universitario en Bogotá, Colombia. (Foto por David Gómez).

Este modelo, abre a su vez un espacio para repensar el SENA y la función que hoy cumple en Colombia. Creamos esta institución hace 61 años pensando en el país de esa época. Era la entidad para formar la masa de trabajadores de la industria, por lo general sus operarios. Hoy el SENA es la puerta de entrada al mundo de la educación terciaria de más de 1 millón de jóvenes. Solo por esta condición, no puede ser sólo un centro de entrenamiento de oficios. Debe ser una institución que también amplié la capacidad de pensar y crear de los jóvenes. Así que el modelo de EduGen también lo podría adelantar el SENA. Como también podría ofertar el ciclo posterior de formación de los profesionales técnicos y tecnólogos, aumentando su nivel de competencia para que lleguen a eslabones más altos de las cadenas ocupacionales de cada sector, no solo al nivel de operarios.

El gobierno de Santos dejó creado el Sistema Nacional de Educación Terciaria (SNET), no solo en la ley PND, sino en documentos técnicos, y este modelo podría recoger estas recomendaciones. Para hacerlo realidad es necesario tomar la decisión política de querer igualar las oportunidades de los jóvenes, dialogar sobre los métodos para hacerlo, hacer lo necesario para conseguirlo y no destruir lo ya logrado. Al contrario, construir sobre terrenos ya explorados en Colombia y en el resto del mundo.

[1] Este programa fue creado en el Gobierno del Presidente Santos en el año 2015, para dar acceso a los jóvenes más pobres del país, quienes obtuvieron los mejores resultados en la prueba de estado SABER 11.
[2] En Colombia existe el Sistema de Aseguramiento de la Calidad, a través del cual las instituciones de educación superior pueden ser acreditadas en alta calidad cuando cumplen con los estándares establecidos por este Sistema.
[3] Esta prueba se realiza para todos los estudiantes de últimos semestres de pregrado como requisito para obtener su título de profesionales.

NATALIA ARIZA RAMIREZ is an economist at Universidad Nacional de Colombia and was Deputy Minister of Higher Education in Colombia (2014-2016). She is an expert in the design, execution, monitoring, and evaluation of public policies, especially in the education sector, and has led the construction of regulatory and public policy frameworks in institutions in Colombia including the National Apprenticeship Service, Ministry of Labor, Ministry of Social Protection, and the National Planning Department. Natalia is a CLAS Visiting Fellow for the Fall 2018 semester.

 

 

 

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