Fin del populismo en Argentina… (por ahora)


(Cristina Kirchner, presidente de Argentina en el Encuentro de los Jefes de Estado de Mercosur, Brasilia, Brasil. Diciembre, 2012. Foto: Eduardo Aigner.)

Fin del populismo en Argentina… (por ahora)
Por Roberto Guareschi

La Argentina llega boqueando a las elecciones presidenciales de octubre. Cristina Fernández de Kirchner deja un país en recesión económica, con instituciones debilitadas y una sociedad crispada y polarizada por su estilo confrontativo. El saldo de 12 años de gobierno (Cristina se alternó con su esposo, el fallecido Néstor) es negativo.

Néstor Kirchner llegó a la presidencia con viento de cola gracias a la suba espectacular del precio de la soja, casi un monocultivo en Argentina. En 2010, el mejor año, el Banco Central llegó a acumular reservas internacionales por 52 mil millones de dólares. Pero hoy las reservas suman 33 mil millones de dólares. Una caída vertiginosa cercana al 35% en apenas cuatro años.

Durante los años de crecimiento a tasas chinas, a los Kirchner no le importó la caída de la industria y el déficit energético que obligó a importar combustibles. La pareja gobernante desaprovechó la bonanza económica en subsidios, excesivo gasto público, y también por mera ineficiencia. Y hoy, cuando el precio de la soja se viene abajo y se termina el “dinero fácil,” Argentina sigue siendo, sobre todo, un productor de materias primas.

También en el plano político hay graves problemas.

  • Cristina se atribuyó la potestad de modificar el presupuesto a su antojo.
  • Tomó “préstamos” del Banco Central para enfrentar el desequilibrio fiscal.
  • Frenó investigaciones por corrupción.
  • Confrontó a los medios opositores y a la Corte Suprema con un estilo que no se veía en democracia desde mitad del siglo pasado, en el primer gobierno de Perón.

Peor aún, encontró un atajo que le permitió compartir la presidencia con su esposo sin violar la ley en lo formal. La Constitución permite una sola reelección y ellos se alternaron cada cuatro años hasta que murió Néstor.

Cristina no quiere un sucesor. Apoya tibiamente a Daniel Scioli, peronista pragmático y ex corredor de lanchas, que hoy tiene la mayor intención de voto. Su carisma está construido sobre un accidente que le costó un brazo, y no por su gestión deslucida como gobernador de la provincia de Buenos Aires.

El otro candidato con posibilidades es Mauricio Macri, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde la gente le reconoce eficiencia. Tiene un perfil neoconservador.

Ambos están casados con ex modelos. También comparten un extremo sometimiento al marketing: recientemente se prestaron a hacer el ridículo en un reality show, el programa de televisión más visto del país. Finalmente, comparten los mismos desafíos:

  • Domar el segundo porcentaje de inflación del mundo.
  • Reducir un gasto público sideral: aumentó 2.675% desde que asumieron los Kirchner.
  • Revertir el descrédito de la política: en 2003 Cristina declaró una fortuna personal de dos millones de pesos; hoy tiene 55 millones (además, su vicepresidente está procesado por aprovechar su cargo para hacer negocios).
  • Atraer inversiones extranjeras y créditos, algo hasta hoy impensable.

Macri y Scioli son ortodoxos en economía. ¿Pero podrá el que triunfe aplicar los remedios dolorosos que eso implica para los sectores más necesitados? ¿Podrá resistir las presiones de los poderosos sindicatos peronistas?

Cristina no puede ser reelecta más de una vez. Por eso tendrá que esperar cuatro años, por lo menos. En caso de que gane Scioli, piensa conducirlo desde el llano y así ser un árbitro de la política argentina. ¿Podrá? Su alto índice de popularidad –aproximadamente 40%-, su audacia y su energía en un país sin líderes quizás la ayuden.

DSC_0021.JPGEl populismo se va hoy como ocurre cada vez que termina la expansión económica. Pero un mito dice que cada diez años hay una crisis seria en Argentina. Si se cumple la profecía, es posible que vuelva el populismo. Pero en todo caso faltan unos cuantos años.

Roberto Guareschi fue director de la redacción de Clarín, de Buenos Aires, 13 años. Es columnista, docente y consultor en medios digitales

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  1. Pingback: A new opportunity for Argentina | Center for Latin American Studies, UC Berkeley

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